El contador que no tiene tiempo para pensar es el que más lo necesita
No tienes tiempo para pensar en tus clientes precisamente porque no has hecho el cambio. Estás regalando dos terceras partes de tu semana a un trabajo que ya casi no paga.
No tienes tiempo para pensar en tus clientes precisamente porque no has hecho el cambio. Estás regalando dos terceras partes de tu semana a un trabajo que ya casi no paga.